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Who’s Afraid of Virginia Woolf?

8 de agosto de 2014

VIRGINIA WOOLF

Película abordable desde diferentes ángulos cinéfilos. Cual estudio de ópera prima, adaptación fílmica de colección, clásico blanquinegro o film altamente nominado (13) y Oscarizado (5).

Dirigido por Mike NicholsThe Graduate (1967), Carnal Knowledge (1971), Angels in America (2003), Closer (2005), etc. – quien  luego de su experiencia como director de escena en Broadway, se trasladó a Hollywood y la rodó  en Cambridge, Red Basket,  Smith College (Massachusetts) y en Warner Studios, en 1966.

La protagonizan los ojos más violeta del cine, Dame Elizabeth Taylor (Martha, filmotipo de ojos verdes) junto a Richard Burton (George), la indeleble Sandy Dennis (cual la delicada Honey) y George Segal (Nick).

Su productor Ernest Lehman la adaptó para el cine a partir de una muy exitosa obra teatral homónima de Edward Albee, cuyo texto dramático está lleno de juegos de palabras, subtextos irónicos y de alta y creciente tensión dialógica. El título alude a la canción “Who´s Afraid On The Big Bad Wolf?” de Three Little Pigs (1933) de Walt Disney, canción que en la cinta de Nichols, se entona con melodía y sentido altamente sardónicos.

La película dura 131 minutos y la acción transcurre en un campus universitario en New Carthago (Nueva Inglaterra), entre las 2 a.m. de un domingo hasta el amanecer, con tan solo cuatro personajes en escena, con breve aparición de una pareja de extras periféricos.      Martha y su esposo George, ambos de mediana edad, luego de una fiesta semanal habitual dada por el rector, reciben la visita de la joven y expectante pareja de Honey y Nick, el atlético nuevo profesor de Biología de la universidad en la que George enseña Historia.               Durante la embriagada reunión, se va desnudando el núcleo afectivo de cada pareja y sus contrastes relacionales, en un ambiguo juego cruzado de seducción, supresión y afección,  filmado con sobrias y cuidadosas escalas de plano, plenas de la dramaticidad histriónica y dialógica propias del cine de Nichols, ya desde sus inicios, lo que confiere una actualidad única al film.

La trama es expuesta por un narrador que mediante alternancias de universo escénico, referido y/o fuera de cuadro, va dando cuenta de una caja fílmica de creciente intensidad dramática a pesar de su baja cinética.

Si existieras, me divorciaría de ti, le dice Martha a George poco antes de recibir a sus invitados, en lo que en escritura de diálogos se denomina fraseo índice. La relación entrambos se comporta como un intenso mecanismo de atracción y repulsión paulatinamente expuesto ante la joven pareja de visitantes, quienes son sometidos al poco ingenio que les queda, parafraseando al personaje de un contundente Richard Burton quien no logra el Oscar como sí lo obtienen Liz cual Mejor Actriz y Sandy Dennis como Mejor Actriz de Reparto.

El depurado trabajo del narrador, externo y objetivo, profundamente psicológico al exponer personajes, tramas y universos, se ve enriquecido por una puesta en escena premiada con un Oscar también por su Dirección de Arte (Richard Sylbert, George James Hopkins), su Diseño  de Vestuario (Irene Sharaff) y su Dirección de Fotografía (Haskell Wexler).

Tanto en exterior como en interior hay un armónico y absoluto control de las fuentes lumínicas (plenamente justificadas), así como del contraste de luces y sombras y de las meditadas escalas de gris, con una notable selección monocromática de vestuario y decorados. Al mismo tiempo, el trabajo de óptica, dirección de la luz, composición, encuadre y movimientos de cámara, contribuyen  a la exposición cuadro a cuadro de una trama altamente caracteriológica que no cesa de propiciar la acumulación de energía estética en el espectador cinéfilo, hasta conducirle al  máximo punto de perturbación de los personajes y al clímax del sistema narrativo. Breves segmentos sonoros, compuestos por Alex North, de alta y variada musicalidad, intensifican la enrarecida atmósfera fílmica en la que se ven implicados los personajes, acentuando el cambio interno de cada uno de ellos y/o aumentando la expectativa espectatorial.

En el cine, el universo referido es aquella dimensión narrativa o dramática ocurrida fuera de cuadro y que se da a conocer a la audiencia mediante fragmentos dialógicos. En esta película, tanto el rector (padre de Martha) como el “hijo”, son potentes fuerzas dramáticas que desde esa dimensión, motivan a la pareja protagónica a agredirse y a humillarse cada vez con menos filtros ante sus invitados, en quienes podrían estar viéndose como alguna vez ellos mismos, expectantes y llenos de ilusión por un nuevo comienzo.

Una delicia cinéfila, una inesperada sorpresa para buscadores. Y como dijera Lumière: con el cine, la muerte dejó de ser absoluta. Bon voyage Mike Nichols!!

One comment

  1. […] Of course Who’s Afraid of Virginia Woolf? […]



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