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Nude at news

9 de marzo de 2013

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En la arena blanca, alguien o algo, indeterminado, halló la segunda baraja de la tienda de Raúl Kampfer,  en plazoleta Río de Janeiro, junto al zócalo, latitud x, abya yala nod.

Una margarita, una flor de espejuelos ahumados, en el camino del peregrino, el huevo que se rompía con fricción contra la blanca y blanda situación, pesando por encima de la piel, pesando sobre una cicatriz, invisible, inasible.

-¿A qué dios interior adoran un hermano y otro, en Babel, Amores perros?

Michel se sentía a cobijo en la desnuda arena blanca, Vikul lo espiaba. Bikul se desentendía del bagre de Amigos intocables.

Ninfo 1, su conciencia numerológica, sus tres dientes recién brotados debajo del sombrero infinito de ese juego uno, que surgía entre esas cartas, y el arco dibujado por su grado diez.

Arena blanca, arena blanda, arena interrogada por los cuatro elementos y acaso fueran esas las cuatro tribus alienígenas mencionadas en aquel video_link de, claro, en aquel congreso exopolítico barcelonés, y tal vez no, tal vez solo es una habitación bombardeada, una piel quemada con nitrógeno líquido, un nervioso experimento con fósforo en calzoncillos, tipo piloto de Breaking bad, todo le daba vueltas como un caos totalmente inmedible, sin medida, sin número posible e imposible, y la eternidad, la infinita pre-energía de una mujer desnuda sacudida por las fuerzas súper especiales que, una versión de la Nueva York, de 1857, otra del 1908, el lado izquierdo es nuestro lado femenino, dice alguien, el lado derecho, nuestro lado masculino.

El lado del corazón, el lado femenino. Ninfo 1, y Ninfa A, juegan a sincronizar sus latidos de corazón.

Una palmera estornuda, una cama alada, se cae de la habitación tipo nemesión túnez, la guitarra, le encanta a alguien en esos días, una guitarra de cuatro maderas por encargo, una armonía en juego, la música de un collar de borla y de luna errante, rumbo a-le- mon.

Monsanto, nombre propio portuñol de un a_transgénico volcán x, mecanismos relacionales de atracción y repulsión.

Figuras entre-cortadas, como en un videoclip de Cat Power, Nude at news.

 Camino del conocimiento, del autoconocimiento, del camino privado, y del camino ido. Camino endógeno, camino huérfano, camino ausente. Camino risueño, dotado de su don y su belleza, un poema máquino_escrito por sus manos de niño y monstruo literario, dentro de una habitación bombardeada por el caos, y las dudas, un Leonardo Di Caprio, con personaje de basquetbol. En alguna parte, los delfines, son exterminados. En alguna parte, algunas sierras, desgarran el marfil a un elefante que los ciegos no alcanzaron a palpar, como tal vez en Elephant.

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Soledad interna, para algunos, dicha de ser núcleo y clan para otros, nostalgia excesiva, melancolía acentuada, cadencia reactiva cada vez más honda, desconocimiento, dominio absoluto de su dios interior en el peor momento luego de su perfección anterior, una enzima rosa sobre su mesa de madera ocre, los cabellos hirsutos de un eufórico Charlie, libando su cóctel, Michel llamando a Darwin sin respuesta, Geni atrapada en un campo negro, creado por Vikul.

Amargo alado, libado en lúpulos o ajenjo, mareo y náusea, euforia y canto. El entre-sueño, resbalando por debajo de siluetas amargas de cacao, interminables escalones de mármol que besan gélidos sus pies, conjuntos borrosos, risotadas, desde las caderas para abajo, no siente nada, ¿qué me pasa, qué me…Despertar en medio de la noche, arco tensado de ángel, clavando sus ojos en los suyos. Flor de sedosos pétalos, dame de tu savia malva, de tu oro rojo, de tu pabilo de fragancia ardiente. Convídame a libar tu beso del ensueño, conjúrame en silencio como a un necio cualquiera, anónimo, insensato, perdido en tus atesorados tercio-pelos. Aleja mis dudas, acalla mis voces, musita para mí con el dibujo, que hace la luz de tu esbelta paen-umbra, con esa hermosa dicha cercana y trémula que, como una estrella estrellada contra el cielo de abrazarte, como si recién naciéramos, cual ancianos dichosos de rejuvenecer, como si nada más ayer te conociera, y apenas casi hoy ya nos dijeran nuestras bocas que, y embriagados de ese canto silencioso, la noche fue menos oscura y más arcana, y el día iluminado menos ciego.

Despertando otra vez en medio de la almohada blanca y sola, blanca y alguien, blanca y nada, como en Closer, alguien dividido en tres, se encaminó desnudo desde su habitación Dumont, hasta las afueras de la ciudadela en-neblinada. Allí, un caballo de coral bebía agua de luna, y.

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