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Rut@ “x” or do not read IIII

21 de febrero de 2012

Genny, está en la habitación de al lado, y está con Juancho, quien se cree su novio, sin serlo realmente, piensa un narrador “x”….

Abajo, en la esquina, Darwin, quien pudo ser mi amigo, y que ahora guarda un par de casquillos para mí.

En el avión, desde la India, mi amiga Valeria. De regreso, yo sin saberlo, seguro no llegará a tiempo…

Este cuento lo empecé así, dándome cuenta que yo era un escritor y comediante “x”, y que ahora ya no tenía tiempo para escribir, porque ahora…

Esa mañana, me hallaba en una habitación de colores intensos, muy saturados, paredes color crema y celeste guijarro en las uniones, un parquet delicioso y siempre brillante,  que jugaba contra unas macetas marronas con hojas de helechos muy verdes, y hojas de nalca gigantes afuera en la entrada, todo muy  así, y tenía conmigo el dinero digital, más el dinero de ellos….

Bueno, no, no es que tuviera el dinero, lo que tenía en verdad era “es@”,  un implante lingüístico, estético,¡ ______!, diría Darwin, allá abajo, mientras se deleitaba con  el último álbum de la MAGNUM en su biblio_phone, y el tipo que estaba al lado con la chica, era un candidato a bio_bestia o algo parecido, que con justa sinrazón merecería lo que casi alcanzó a ver Darwin poco rato después…

Yo estaba con la chica ahora, pero cuando comencé a escribir este cuento, yo estaba en la habitación de al lado, tuve que regresar por un implante de metáfora que se me había quedado en el que fuera mi cuarto de pensión, siempre se me quedan cosas, luego te diré qué implante  es, quizá en la página final, jajajajajajajajaja…

Estuve con la chica largo rato…

Necesitaba estar con ella, como en el descanso del guerrero de Doisneau, diría Darwin, allá abajo,  con la pistola bajo su pantalón rozándole una nalga, siempre admiró demasiado la fotografía, y ahora está allí, sacándome la foto, dejó de fumar, pero ha vuelto a fumar, le pagan por twttear tips sobre fotografía, nunca conforme sin riesgos fuertes, contra él mismo…

Estuve con ella largo rato, quizá fue porque nunca volveríamos a estar juntos o quizá fue porque siempre estaríamos juntos, no lo sé…

Algo crece, como un calor inusual de “x” grados que hacen a esta hora de ciudad o pueblo latinoamericano en el que habito, un poco moderno en algunas cosas y altamente primitivo en otras, por ejemplo, en esta ciudad o pueblo, los pisos son hermosos, son de madera, con escalones lustrados en las escaleras, es horrible porque no sé de qué madera son, sólo conozco el rumor de pasos en medio del silencio, sí sabes, dice Darwin en un momento, sin embargo, me meto en líos como éstos, una chica de esas que salen en algunas bellas películas de chicas con delantales de cocinera o nana, lustra las escaleras, parte la leña para la cocina blanca del café bien negro, y vende licor, en la botillería de la pensión.

“Pica” la leña, objeta Darwin, aunque sí, sí, sí, es como la chica de “Play”, con su delantal celeste, dice Darwin, es bonita ella, se queda pensando Darwin, mientras dibuja en su cabeza el rostro de Alicia Scherson hablando sobre cómo  construir una secuencia, cuando todavía en aquel entonces…, el rostro de Viviana Herrera,  cuando vimos “Play” en el cine Alameda, y nos preguntamos si acaso era o no era una “interfaz blanda” la  escena de artes marciales,  y Darwin, es de los que hallan hermosas a más de la mitad de las chicas del pueblo o de la pequeña ciudad que habitamos, no, compadre, a mí me gustan todas, sólo que voy sólo con algunas, lo dice sonriente, desarmando mis hipótesis sobre él, ¿sólo que voy sólo?, jajajajajaja, jajajajajajaja, nuestras bebidas chocan como destellos de complicidad, pero después, me acuerdo que los personajes dicen una cosa, piensan otra, sienten otra, y más encima “hacen” una otra cosa que…,y Darwin piensa que le dijeron que no tenga en cuenta algo que es muy importante, mientras observa detenidamente el rostro de mi personaje “x”, de mi narrador vuelto persona “x” frente a él, en una boite que sólo conocen sus habituales, y Darwin me mira, no sé si con sus ojos claros y su barba cerrada y viril  completando su rostro, pero me mira, qué idiota, dice Genny, si no miras con los ojos, no mires, me dice,  con sus ojos claros muy muy abiertos,  sus ojos se clavan en mí como dos estrellas con filo debajo de la piel, yo  me pregunto si tan sólo se mira con los ojos, durante la noche anterior a esa mañana, y a esa hora, en que todo terminó…

Los vasos brillan, las sonrisas brillan, los billares brillan y una alegría estructurada y tensa, una embriaguez creciente y de alerta, disimuladamente en guardia, como si se pudiera siempre y a pesar de todo estar calmado, pero no, no estábamos calmados, fingíamos, actuábamos,  jugábamos  con fuego, la vida no es perfecta, dice Darwin en un momento, el cine, la literatura, la música, y hasta  la danza de esta cabra deleitando a todos estos ____, pueden llegar a la perfección, pero la vida no es perfecta, y me miraba  bebiendo, esperando mi respuesta, yo fingía no tener el dinero digital, y ellos fingían no tener las enzimas ni estampillas, lo que si, yo tenía a “@”…

Ellos no estaban seguros de cómo me había llegado el “@” a mis manos, hacía tiempo le seguían la ruta, lo buscaban en los libros de ocultismo enteógeno, pero no lo hallaban, estudiaban etno_botánica y descubrían un grabado jesuita del árbol sagrado, copiado de un códice “x”, sin obtener el polvillo ni la destilación posterior de “@”, nada de eso se les aparecía, todos andaban preguntando qué era es@ , hasta que de pronto, un aborigen  probablemente colombiano o de muy al sur, de esos que viajan a otros puntos del planeta en siete días de sueño,  contemplaba el árbol ______ y oía el rumor del follaje cantando sus secretos,  y luego susurraba al durmiente bufón “x”, los detalles  para destilar el “@”…

Genny deambuló unos momentos tras bambalinas en el “Guasón”, es un nombre de boite muy atípico, piensa un visitante cualquiera venido desde lejos, pero cuando se va uno quedando en esas calles mojadas o por esos puertos reñidos o por esos mares olvidados, cuando se va uno quedando en esa niebla de ciudad o pueblo de una isla “x”, y se va metiendo en los anónimos números ígneos, con los que el anonimato te sorprende de noche, sólo para sus habituales, ya no te parece extraño un nombre como “Guasón”, y hasta lo justificas, le dice Darwin, a un desconocido al que convidó, al que muy pronto timará, con un _______ que cuesta la mitad de lo que el desconocido pagará, pero así es este negocio, dice Darwin, que caigan los que tienen que caer, y que entren los que tienen que entrar…

La turba salvaje vitorea la música envasada, demasiado vulgar para una chica como Genny, (un pensamiento “x” mío), quien detrás de la cortina, se empolva la nariz y luego sus pechos, “sus médanos eternos”, se agitan un poco, bajo sus sedosos atuendos, antes de salir al escenario…

Continuará

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