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Sístole y diástole I

12 de octubre de 2011

Cómo se llama esa nostalgia q no es nostalgia, esa melancolía q no es melancolía, esa saudade q no tiene par…

Si, las olas heridas, y también sus gritos, como de aguas ahogadas, impedidas de respirar, como silencios de oleajes agitados, por cardúmenes de langostinos agónicos, pintando de naranjo, la azul mañana en playas de Zona Q.

Desde allá las oye Miche_l, ensímismado, deliciosamente vinculado a sus mecanismos creativos, dejándose invadir x la desidia, con la q la desesperanza decora su patético cuarto urbano, hay una pila de vinilos de jazz y de chicas como Cat Power, Natizú, o Amy Winehouse, junto a unos Elliot Smith, y a unos Daniel Bahamondes Domínguez, en un tiempo congelado y anónimo, y las fanáticas masas se concentran en eufóricas salidas futboleras, al centro, o a un barrio cualquiera a x “tonterita”, y le llaman “la roja”, te juro, y las fieras heridas de Miche_l, semidormidas, concentradas aún en no dormirse, y, en Zona Q,  Charlie, haciendo caso omiso al entrañable extraño Albert Camus, haciendo casi el “Gerry”, sin haberla visto nunca, libando sus enzimas,  una tras otra y otra, y alguien, no shegará a tiempo…

Noche de luna y primavera, Flavia, considera q si el mundo se acabara hoy sería tan lindo q, luego recuerda un poco esa sensación q le produjo al principio, cuando tímidamente le abordaba, detesto a esos idiotas tímidos, son los más fogosos, los más tramposos, los más inconvenientes, le fono_decía una amiga, no te fíes de ellos.

Flavia le escuchaba, un poco ida, preguntándose una vez más por qué ella, era así, como estrellada contra sí misma, detestaba a los hombres, los consideraba totalmente utilizables, gozables, prescindibles, enfermos, posesivos y cobardes, en cambio las chicas, siempre tan vulgarmente delicadas entre ellas, siempre luciendo mejor la luz de la tarde o la luna de la noche, lo único no más es q también son posesivas, algunas, hay cachao?

Y Flavia, siempre deseosa de ser invisible, antipática e impopular, ese algo q se me va de entre los sentidos de la comprensión, dice Bikul a alguien borroso en el pasillo, y Flavia deja q el teléfono siga su curso, en ocasiones, su inclinación enteógena la lleva a recovecos infranqueables, las gentes la rodean, ella se deja rodear x todo ese desdén q la ataca con admiración, de dónde saca tantas curvas, piensa alguien q, en esas reuniones a las q asisten los universitarios chilainas de los noventas; Miche_l, algo tiene con Charlie, quiere q yo le acompañe, yo no quiero, lo único q quiero esta noche es q, no sé por qué quiero eso más encima, si nunca quiero, ¿q me pasa..?, se interroga una Flavia, dentro de todas las demás Flavias q la habitan, y la luna canta, con hermosos aullidos, q la guitarra de Charlie acaba de plañir su última canción, q su guitarra sangra, y el aullido de la luna, se entromete en los sentidos de Miche_l, acudir a Zona Q, se auto_dice, salvo q Flavia está tan receptiva hoy, q hasta este silencio y hasta esta distancia q todos toman x desencuentro, es nada más q una danza exquisita de silencios, y de modos q ojalá, se agita Miche_l, ay, q ojalá q, nadie lo escucha, porque es un canto tan misterioso, q si Flavia supiera lo q realmente le ocurre a su corazón en ese momento, todo sería un juego de niños para Miche_l, (y para tod@s), finalmente…

Lo cierto es q nunca es tan sólo un juego de niños, tan delicioso el misterio como la esperanza, y el citroen, corre en medio de la noche, después de algo totalmente inesperado, ocurrido en el cuarto de Miche_l, no el de hoy, en el de ese entonces, el cuarto en el q Flavia, acosada en el pasillo, x alguien poco importante pero no tanto como Bikul, y Miche_l, q nada tiene q ver mucho con conductas posesivas, ni protectoras, por lo menos no al punto de golpear a alguien así, como de la nada, en sus fosas nasales, y antes de eso, arrojar un trago desde el destellante vaso, a la cara de …, así no, y Flavia, inusitadamente conmovida por la luna latiente dentro de ella esa noche, los seres borrosos la rodean y, nada, son mis días y mis noches H, se auto_dice, son momentos en los cuales lo hago a cualquiera, no es nada especial con Miche_l, ¿me oíste?,  te dice mientras tanto algo de ti, q parece serio ante los demás, porque miran tus ojos grandes y luces enojada,  e intensa, y tus pechos se agitan como los de Ayme en la telenovela mexicana _______, o  como los de _______, en Mad men tiempo después, y como siempre, algo de ti sonríe, x dentro tuyo sobre todo, por saber ocultarlo tan, tan bien, te encanta eso, y la eléctrica música de guitarras, dulces y siniestras fieras q justo en un momento dado…

continuará

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