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una cosa llevó a la otra, y otra, y otra, y …

2 de abril de 2011

Michelle se leyó la columna de ABC Guionistas

http://www.abcguionistas.com/noticias/guion/11111111111111111111111111111116um/sexo-religion-e-internet-en-el-nuevo-guion-del-chileno-pedro-peirana-la-nana.html

y luego indagó y halló este corto recientemente aclamado en Cannes

Michelle estudia estos cortos, porque halla en ellos juegos de luces y de sombras, paletas de colores atmosféricas, silencios que subjetivizan y exogenian para el espectateur, los endógenos mundos de los personajes…

MIchelle gusta también de los diálogos de este corto, porque ocurren entre personajes periféricos que al principio no hablan de nada importante y luego revelan detalles finales del “interés romántico”  (como diría Linda Seager o Vera Carneiros) del chico protagonista.

Y hay elipsis,

ha_y elipsis,

ha_y elipsis,

e imá_genes cadenciosas,

de una gran economía lingüística.

La directora recurre a un casting tan bien definido a los cinéfilos ojos de Michelle, (en eso llega ella, y viene aún más hermosa e inesperada, y se queda mirando los atardeceres Queilinos grabados reciencito x Michelle en el muelle  turístico).

Ella está tan atractiva con esa parka blanca (pero hoy no es con su parka blanca con la que viene), y su piel luce aún más blanca y pálida, y su rostro, aún más peculiar, con esos rasgos de monstruo gore que hacen de la belleza una bestialidad y de la bestialidad una sorpresa, y ella, desvía sus ojos en un momento hacia los ojos de Michelle, sus labios están tan rojos y mojados, tan sutilmente dibujantes, como si se pudiera dibujar con la boca o con el habla, toda la gracilidad del deseo sorpresivo y cadencioso de lo desconocido, y Michelle, pobre idiota,  resiste a duras penas el no seguirla mirando y entonces algo,  como una deliciosa cosquilla, se tranforma en pregunta, o en serpiente de dos filos ¿Foliemos las ranas que hay entre los juncos, junto a la plaza villa Queilen? Se juntan a coro, a eso de las nueve…

No, dice su novio, vamos con prisa hoy, no lo dice así, pero lo dice. Michelle, cual adolescente culposo, ha ocultado a los ojos de ella y de su novio, el corto que está viendo en youutube, ignorando si será bien comprendido o no, su interés por un cine inspirado en el conocido autor de crónicas políticas gay, Pedro Lemebel, de Chile. Ella recorre con sus ojos el visor de la canon vixia, se deleita con la gaviota a contraluz en ese anaranjado y azuloso atardecer de otoño, Michelle tiene tanto que aprender de estos nuevos adolescentes relajados, liberados, desprejuiciados, no soy homosexual, dice uno de ellos en “Drama”, soy joven, la teoría personal desarrollada reluce, Michelle sabe que en el fondo es y será siempre un esteta de la heterosexualidad, aunque quisiera mirar con menos pudor, películas como éstas, y eso también sabe por qué le ocurre, pero no quiere decirlo, hasta no dejarlo ir…

Ella está encantada con el tarot de Michelle, la otra noche ella le preguntó y Michelle se lo miró, y las cartas dejaron que todo eso que la molestaba, que la perturbaba, que la perseguía, que la zahería, hace ya tanto tiempo, quedara x fin  atrás gracias a un lenguaje de colores y de símbolos arcanos que Michelle domina cada vez mejor, ya que gusta de ir sanando cosas en sus interrogadores, sabe que sólo así el tarot cumple todo su sentido, aunque para llegar a ser como Jodo, ufffff

Michelle está  embelesado con la isla de Chiloé, (yo creo que con todo, dice una voz) quiere hacer algo en grande esta vez, y escribe que te escribe, graba que te graba, quizá paseando más de lo debido, quizá buscando, quizá encontrando, su lugar, o lo que sea que sea su misión, más allá de la moralidad de poseer grabaciones históricas, inéditas, exclusivas y comprometidas, saber que está desenredándose una madeja de lana chilota, llena de influencias traficadas por puestos públicos y concesiones costeras mal avenidas, llamando por radio y por blog, a un arquélogo tesista de cualquier parte del mundo, que busque la fama de estudiar los abandonados conchales que hay acá en Queilen, y en Dalcahue,  cosas así, siempre tan, interrumpiría su buen amigo Oliveira….

Los seres más antiguos de Chiloé, la habitaron hace 6200 años, son anteriores a los egipcios, dice una voz en la radio, mañana o tal vez hoy, Michelle viaja a Castro evitando a una mujer y queriendo ver a otra, y Charlie, su personaje de novela, es sacudido por lenguas inefables y por arranques de cólera contra los seres que le rodean en algún punto perdido en villa Fátima, de la hermosa ciudadela de Ancud…

Michelle pasará por esa ciudadela, para rescatar las imágenes del funeral de Don Serafín, el museólogo autodidacta recientemente fallecido, Michelle encargó a un familiar que celosamente guardara esas imágenes, Michelle sólo quería regresar a Ancud, para fotografiar y pasear por sus costaneras y alojarse en uno de esos afables hoteles en temporada baja, reunirse con Roberto, su amigo italiano, Michelle, Michelle, deja ya de ver tantas películas, deja ya de escribir, deja ya de leer noticias sobre cine, y de soñarte como productor ejecutivo y director de tus series de ficción / documental, deja ya de escribir maquetas de sitcom y de largos, deja ya de….

Ella le da un beso, y otro, y otro le da él en la aromática mejilla. Vendo perfumes, ¿Sabías? dice ella, sí lo sabía inspira él, no gusta de esos aromas, no son tan ácidos y perdurables como los de Monix,  el novio se aleja, ella lo sigue, es rico conocerla verdad, Michelle?

No, no, no lo es, hoy me sentí enfermo, afiebrado, migrañoso,  y no salí de mi cabaña eremita hoy, o ayer,(¿te estás cambiando, eh?), soñándola desnuda, con su parka blanca, y su______, pero ella te dijo que estaba sola, quería llamarte, te dijo, y no lo hizo, tú le escribste ayer un sms, “querida_____, son tuyos estos_____?”, que bueno que ignorabas de quien eran esos______, pensaste que se quedaron cuando pasó ayer a ______; pero y si lo supieras, qué? te dice otra voz, el novio va caminando, ella va caminando, se quieren, se quieren?
El novio se fija en otra chica en silencio, ella no dice nada, no entiende por qué las cosas son así, se conocieron durante seis meses vía chat, se juntaron en la ciudad continental de _______, y a los dos días de romance, ya vivían juntos en ________, fugados, y se quedaban hasta tarde dibunado en el cielo raso sus escenas venideras, ninguna de sus familias aceptaba ese romance, y ahora, ya no saben ni hablarse, como si el cielo y el silencio, les pesara en modo insoportable.

Michelle, sólo déjala ir, para qué enredarse más de lo debido si sabes que lo mejor es volver con _____________, no¡¡¡¡.

No quiero volver, quiero empezar, contraviene Michelle, pero como siempre, nunca sabes por dónde empezar…

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