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elle

28 de noviembre de 2010

ELLA Y ELLE (vorrador)

-…

-…

-¿Es Mónica Vitti?

Il desserto rosso.

…con ella charlábamos mucho, dice él en un pub a alguien, ella me masajeaba, yo la masajeaba, dice él, ella lo mira, la música directo a los fosfenos, nuestros ojos cerrados dibujan un baile extraviado entre los ojos de una chica sola en la pista y su alrededor, nuestros oídos entregados, al canto de las manos, contra los paños de tambor, sus golpes percutidos contra al encuentro, dentro de un cine, veíamos Dillinger è morto, Il giardino dei Finzi Contini, Una giornata particolare, o Zabriskie Point , delicioso enamorarme de ella, dice él, ella lo escucha en silencio, enamorada también un poco, de esa femineidad endiablada de Los tesoros de Satán, el cuadro simbolista, averiguando, a quien alude elle, exigiendo, se imagina ella, tomándome de paso, dos manos que se unen en un roce infinito, por_qué no siguió rozándome, se pregunta ella, por_qué no seguí tocándola, se interroga él

como será leer una poesía con una copa entre los dientes, se dice ella, mordiendo una copa entre los dientes para una portada de libro celeste que él y ella leían, celeste con harto blanco menos azul y más magenta o no?

¿O es cyan?

Un poco de turquesa dirá una diseñadora, una directora de agte diría más cyan sin dudar, un director de foto no sabe al principio, luego ya sabe que no es así, todo ese círculo está en el baile ahora un poco distante, un poco desenfocado, como en el círculo de confusión verdad? se burla de sí mismo un fotógrafo, ella y él lo recuerdan, como si fuera ayer, pero hoy es un hoy diferente ahora, sin ellos, sin él, sin ella tampoco o no, no, no, sí vino, no la viste?

Ja,ja,ja,ja,ja,ja, jajajajajajajajajaja, de qué se ríe esta otra, estuvo viendo a un tipo que hoy en el paradero, de buses, quería hacer parar un taxi, y no le paraban, no le paraban, no le paraban, y los buses se le pasaban, algunos taxis pasaban lentos como a punto de detenerse y aliviar su espera, sin parar, la ciudad alrededor, el calor, la manada de chicas mirándole acentuar su espera y petición de taxi ahora para mí con su brazo derecho, todo su cuerpo queriendo y exigiendo un taxi, sin gritar, o gritando, con su cuerpo en silencio, como en una película rusa, jajajajaja, jajajajajaja, en la esquina, un taxi, para, deja pasajeros, una chica sube,  él mira un momento el taxi, no decide a moverse hasta el taxi, luego decide a moverse hasta el taxi, camina, un, dos, tres y cuatro pasos apurado,  y el taxi casi mirándole con desdén, casi como que el conductor no lo viera, se  va yendo, se va yendo, se va yendo, y él pierde el taxi, y así, dos veces, jajajajajajaja, jajajaja, las chicas se reían de él en la calle, esperando por el bus que las llevara a su casa, ojjjjjjjjjj, que se ve rrica esta mina dice una voz femenina al pasar…

El humo, los tiempos endógenos, me encanta esa palabra, se dice ella, le diré cuando no fue complice conmigo, le diré que soñé  con él, y que nunca…

Le diré todo, todo, todo, nada de lo que me pasó cuando no la vi, interiores al pasar, como una marcha en círculo de una chica perdida en una fiesta perdida, más allá de la mesa de taberna perdida que sin estar al centro está al centro de lo que son ellos dos, arrojados a la paenumbra del desierto rojo en el que, tanto que les gustaba esa película Blow up, y esos discos negros de galletas de colores, esas guitarras melancólicas y rockeras como el alcohol o el al co_jol en el que se bañaron alguna vez pero hace ya tanto tanto tiempo de eso, hoy son los jugos de frutas, los bavarois enteógenos, las ceremonias altamente endógenas de la literatura  aislada, distante, le encanta viajar y perderse rodando HD y celuloide, no lo veo hace tiempo dice ella al celular, El mismo amor, la misma lluvia, como un fantasma de cine  de esa noche, El hijo de la novia,  El secreto de sus ojos, fantasmas de cine,  Vientos de agua, sssssí, las bi todas, todas, todas, (las bi) y todo Antonioni casi, hasta Gente del PO la vi, ssssssí, y  se reencuentran x fin porque ya se creían perdidos entre tanta gente distinta y dispersa, las imágenes nocturnas de la policía arremetiendo contra unos chicos en el norte grande, vistos en el norte chico, y en las demás zonas televisuales del paisito que llevaban ambos dentro suyo, que extraña esta muestra plástica verdad?

Ahí está x fin, x fin la halló, ella lo mira, él la mira, ¿donde estabas? se preguntan ambos en silencio, y él le habla x horas eternas de esa otra ella que es elle, a ella le gusta hablar de ella con elle, ellos no más se entienden ¿No es verdad que va cambiando todos los días la fuente de caracteres, según el orden del alfabeto  de cuerdas y por golpes de platillo?

Nada de eso es verdad, ni que nos hacíamos ovillo ni música de piel un poco transpirada, muchas veces sin que ni supiéramos cómo, nada, nada, nada, de eso…

Ella me contó muchas cosas de ella una noche de chat, le dice, en que indagamos en su numerología de nacimiento, un buen día, diseñamos una carta astral de su estela, su cósmico paso de hormiga deslizándose por el mundo exterior y sus universos interiores, íntimos, afectivos, dice ella, le encanta la jerga, le encanta su trabajo en el instituto de salud pública, me hablaba de ustedes, del calor extenuante, silencio, borrosos están todos, silencio, todas borrosas, curvilíneas están algunas, otras están ausentes, ellos parlotean, hablan alto, eufóricos algunos, otros excitados, silencio, bailan, es un evento, es un estreno, una muestra con imágenes exclusivas de lo que le ocurre a aborígenes adolescentes que sangran en manos de la policía chilena en el húmedo sur, el mar austral se vende en el mercado de valores.¿Mercado de valores? jajajajajajaja, jajajajajaja, es la mesa de ellos un poco ladeada ¿Estás mareándote justo ahora? se pregunta a sí mismo, ella lo mira, tengo una tienda ahora, él huele que de perfumes, se siente embriagado por la imagen de ella con un tiparillo en los labios, con una camisa pasada de moda y una chaqueta cool? ¿Estoy haciendo la loca?

Él no da crédito a sus ojos, ella lo mira y desvía los ojos, alguien la mira desde allá, ella ignora, la miran, ignora, ojjjj viene hacia acá, qué odiosos, alguien interrumpe, ufff, ya po, ya po, silencio, silencio, silencio incómodo, pausas casi eternas entre jornada y jornada de trabajo, dice él, hasta que a mí me echaron y …ella lo mira entre bocanadas de humo fortuito y celeste como las tapas de un libro de poesía de los noventa en librería Mímesis, isla de besos, parecen decir los borrosos entornos delicados a su alrededor, él, ella, sonríen, como si las flores brotadas de sus labios acariciaran la cuerda de Nude de RADIOHEAD, cada vez más terriblemente cómplices, no, si en serio, no sólo con nuestras palabras o palavias mudas, no,  sino también con nuestras conversaciones privadas.

¿Viste Hierro tres?, ella sonríe, él sabe de inmediato que sí la vió, es como cuando se conocioron, ella vio Blow up, él la soñó x siempre , los policías le tomaron en el baño, era ese año en que anduvo borracho por muchos bares conquistando chicas y peleándose con boxeadores de taberna, ella lo miraba, estaba con un amigo, el amigo no muy interesado en ella deambulaba de aquí a allá, más interesado en otra chica que en ella, él no da crédito a que ella viera Blow up, es la borrachera perfecta, la más deseada de todas sus borracheras, como cuando alguien lleva tiempo emborrachándose sin que le ocurra nada, y como cuando en esa nada ebriobunda, aparecen los primeros síntomas de criminalidad ezquizoide, y entonces las noticias publican las imágenes de un policía de las fuerzas especiales, quemado (aparentemente por un estudiante) en las afueras de la universidad privada, que justo a él, le abre sus puertas una vez a la semana para que revele aquí sus fotografías blanco y negro, sin costo para ud, es la suerte de ese año, y entonces los policías esa noche le reconocieron en el local como a uno de esos (estudiantes), aunque él no fuera en ese entonces uno de esos (estudiantes), fuera más bien un vagabundo dedicado a la fotografía turística especial Naif, y a una chica que vio Blow up, como no es posible que exista una chica así, y entonces el policía, los policías, viene o vienen al baño, le hablan cualquier cosa, uno primero, el otro después, da lo mismo, una rueda de escenas vividas en ese bar le dan vueltas y vueltas en el baño más vomitivo al que pudo entrar esa noche inolvidable, ella vio Blow up y eso, en una borrachera juvenil y hasta bohemia, en el sentido más conspirativo, más de Walter Benjamin, uh lala…

El rostro de ella, con sus cabellos oscuros, su piel tan blanca, tan pálida como siempre le gustaron las chicas, su pelo tomado con unos mechoncitos cayéndole de lado y lado, su perfil de diosa pálida y nocturna como una luna trémula y silenciosa que miró Blow up en otra vida paralela a él y que ahora se le juntaba en esa noche ebria y terrible, la orina terminando de salírsele y hasta mojándole un poco su pantalón como en Les herbes folles, un empujón por detrás como son los empujones policiales.

¿Siente que le hablan? no, le ladran más bien  x su aspecto tan bohemio, su chaqueta de cuero verde con gorro.

¿Qué es?, una fotografía del diario La Nación, ahí aparece perfecto encapuchado de verde y de celeste, como un sembrador de incendios pintado por Matta, en medio de la calle azulosa, estética, mojada y envuelta en llamas, andaba rayando con esos aerosoles rojos en ese entonces, las calles azules mojadas por los carros lanza_aguas y luego ya le conminan a bajar con ellos la escalera de tres pisos, por supuesto ellos no vieron esa foto, le ignoran, sólo  fue la casualidad de adquirir el diario con la foto famosa, esos policías le golpearon como si de veras le identificaran, en el rostro, en las fosas nasales, esposado, escalera abajo, volándole dos de sus más hermosos dientes, para vengar en él a un policía quemado por alguien al que él nunca vio en su fucking existencia, esto debe ser el ser y la nada de Sartre, aunque Camus vaya mejor en esta ocasión y sobre todo Reich, con su angustia de orgasmo, y todos los monosílabos importantes, Freud, Jung, Marx, Griot, porque esta noche sería altamente gloriosa si no fuera por esta deliciosa paliza que casi me hace sentir placer de tanta desidia por parte de la Diosa para burlarse así de mí, mis letanías a Satán no valen nada, te decías en silencio después,  (ella lo mira ahora como si quisiera ser esa chica de entonces) lavándote la sangre en los lavabos blancos y rojos, y hasta negros, local inolvidable, el siete siete siete de la Alameda de las delicias de Santiago de Chile, (ahora ya lo echaron abajo), en el que conocieras por primera vez a ….

Y entonces los policías te sacan, te sacan, te sacan, por la escalera abajo a puros golpes uno tras otro y otro, y otro, son tantos golpes como hematomas luego en el encierro de paredes blancas, sin verla en tanto, tanto, tanto tiempo y además sin atención de ninguna especie porque tu compañera de cuarto de ese entonces andaba de viaje en la costa, no, andaba en el sur, en el sur de Chile, y no podía venir ante una emergencia así, pero no era una emergencia, era una chica que vio Blow up, perdida para siempre en un incidente con la policía de este país, gracias a los cielos, por perderse a una chica así, vamos bebiendo un poco en ese entonces, el alcohol ardiendo en sus o tus venas como un autorretrato de cuerpo devil e insensato, garabateado en una hoja de papel dentro de una taberna, y en un tiempo de golpearse contra las paredes de la soledad sin nadie, sin ti, sin elle, se dice él, Raging Bull pensaría alguien, ella en el baño siente que todo se le puede ir a la tuta, que él no sabe como ella lo sufrió y lo extrañó y como él no sabe que ella sabe que él no la está pensando a ella en este momento, la está pensando a élle, y ella ahora en el baño, (en el tocador, en el toilette) ignora por completo lo que va a pasar ahora…

Mirándose sólo en silencio, sólo en penumbras, Street spirit, sí, aí, síiiiiii, dice ella, que me encanta esa canción en un carrete, nunca escuchó tanto la palabra carrete como en ese año 97, entre paenumbras, dibujando sombras chinas de tanto amanecerse casi, de tanto quedarse despiertos hasta el alba con ojos semicerrados, nuestros huesos más despiertos que nunca, risas entre ell@s, en cámara lenta siente ella, con nuestros silencios tan nuestros para con el exterior, se miran en cámara lenta.

¿Están bailando o no? se interroga ella…estamos x fin bailando juntos, se dice él en silencio, creí que nunca ocurriría, piensa además, el humo y la música del entorno hasta ahora, aparentemente muda pero no, siempre está moviéndose como los océanos de Mónica Vitti, sí, sí, sí, eso, dice ella, risas, sólo de él, ella lo mira, afrodisíaca, nuestras invisibles marcas, medita él en silencio sonriendo ella,  disimuladas marcas reservadas, y que entre nosotros tenían nombre i apellido, i una hoguera donde arden los dolores para siempre extinguidos, con nuestra euforia de masajes y de besos salvajes a sus ochenta y ocho años de edad de entrelineas incomprensibles, los sembradores de incendios ardiendo como si el día fuese un atentado, ella deja caer sus ojos húmedos como sus labios húmedos, con la coda de una melodía que termina, con una coda de besos a la diosa que habita y que florece de entre nuestros besos, no alcanza a terminar, porque ella lo saca a bailar, estaban sentados en la mesa, te dije que todavía no salían a bailar, te lo dije,  pero luego ella lo lleva hacia sí, el baterista golpea el platillo suavemente, un , dos, un, dos, ella se encoge deliciosamente de hombros, él cierra sus ojos, se deja abrazar por ella, siente su aroma, afrodisíaco, enteógeno, bohemio, curvilíneo encanto de mujer de dientes chuecos y boca carnosa y besadora, entrega dolorida y eufórica, es RADIOHEAD tocando en vivo en Chile en su fiesta privada de esa noche, ojjjj, salud…

http://www.youtube.com/watch?v=Lj-WUu0eXBM

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