h1

Juan José Campanella en la “mayor”

24 de noviembre de 2010


Bueno, ayer fui a ver a Campanella, que estuvo de visita en la universidad mayor. ¿A tí te gusta su cine o no, Clau?
Alfredo, un cineasta “x”, me acompañó, y hasta le preguntó por cómo hacía él con la distribución de sus películas, el director argentino dijo que él no se maneja mucho con eso ¿será posible?
Fue interesante que Campanella admitiera que hubo momentos de fracaso fílmico en su vida antes de El mismo amor, la misma lluvia o
antes de El hijo de la novia.
Esa última peli me dejó grabada una escena… y que ocurre cuando el protagonista va a parar al hospital, y  le dice a la chica que lo cuida que está hasta la tuta, que se quiere ir a México o no sabe bien dónde pero a la tuta, el rostro de ella se descompone x completo, la conmoción femenina y la desidia afectiva del tipo están tan bien logradas, increíble que Campanella contara que la primera versión de guion de esa peli transcurriera casi íntegra en el hospital, y que sólo tenía claro que el personaje principal vendía la casa de su padre, se quedaba sin nada,  y que luego volvía a comprar una casa más pequeña, “casa” que cambió a “restorant familiar” en la versión que finalmente se filmó.

Es interesante porque Campanella prefiere enfocarse así en sus proyectos, vislumbrando el arco principal desde el comienzo, y lo divide en tres; bueno, el arco principal de un personaje, es un arco multicapa de tres tiempos, y todo el cine es un fractal de tres tiempos, como tan bien nos lo enseña Julio Rojas.
Es simpático Campanella, aunque no se refiriera a la cadena de distribución de su película ganadora del Oscar.
Él mismo mencionó lo de la distribución durante su charla con los anfitriones, unos tipos que hacen clases de guion en la universidad mayor, Pedro Ayala, y un tal zombie, no sé si lo ubiques, yo no lo ubico mucho, aunque parece que fue un importante gestor de comics, de una comics_store, un programa de radio acerca de ello, y en fin.
La cuestión es que Campanella quiso hablar de distribución en su momento, pero nadie le preguntó nada hasta que Alfredo, se levantó, dejó de lado la cámara con la que grababa el evento,  y micrófono en mano le volvió a mencionar el tema.
Campanella respondió con un saludo directo para Alfredo sabes?
Fue al único que saludó así. Alfredo dijo, hola, soy Alfredo. Hola Alfredo, dijo Campanella.

Fue interesante oír de boca del propio director argentino, su noción de una película fiel a un tono pero variable en su estilo de secuencias, influido por Beethoven, y sus giros melódicos en las sinfonías.

Lo decía para autentificar la variedad estilística de El secreto de sus ojos.

Es raro que un creador deje de escuchar música nueva, me parece que siempre te llega algo después de todo, la música te busca, quizá él vive eso sólo en el cine, o en otras artes, y en la música no.

Campanella mencionó que una de las cosas que recordaría del salón de la mayor, en el que se presentó era su paleta de colores marrones, pero creo que también recordará a la abogada que cual fiel espectadora no sólo le alabó como artista, sino que también hizo hincapié en la fidelidad con la que su filmografía sintetiza los caracteres, rasgo fílmico muy propio de la obra de Campanella, las curvas de la vida son de risa, y de dolor, tan oscilantes como increíbles, y en sus filmes eso está más que logrado, tanto en la narración como en la caracteriología.

Le preguntaron por sus referentes, casi no hay cine malo en los setentas dijo, le gusta sobre todo Ettore Scolla, Rissi, Scorsese de los setentas.

Yo guardé silencio, me quedé con la idea de Campanella ante una crsis vocacional, o ante la pregunta de si nos moriremos de hambre intentado hacer el cine que soñamos.

Él decía que dado como están las cosas, con cualquier carrera te puedes morir no sólo de hambre, hubo risas, mientras tengas algo que decir, dijo, no te queda más que tener la arrogante convicción de que debes hacerlo y punto.

Me gustó también lo que decía de la tristeza, te lo cuento Clau, porque sé que a tí te gusta el cine de él.
Dice Campanella que nunca lloró por tristeza en el cine, cosa que comparto.(Julio Cortázar lloraba como un idiota en el cine, dijo, y no por tristeza)
No se llora por tristeza, se llora por emoción, y si no transformamos la tristeza en ironía o en burla, menos nos queremos, dijo Campanella, menos nos quieren. El director argentino dijo también que queremos más a la gente que se envalentona frente a la tristeza, que a la gente que se la anda lamentando todo el día.
Otra cosa muy impresionante es la formidable memoria que guarda Campanella, de los procesos de filmación o de grabación, muy detallista en sus descripciones, ejes y ángulos de toma, todo un director, no se puede negar.

Sus procesos creativos son extensos, de hecho contó que aun no termina un guion que comenzó inclusive antes de porponerse rodar El secreto de sus ojos, película que él mismo confesó que no le emociona en lo más mínimo, declarándose muy impresionado x lo conmocionado que se vio el público, una de las pelis más vistas en toda la Argentina.
A mí tampoco me emocionó tanto, aunque jamás olvidaré la teoría personal desarrollada x el amigo que después matan, cuando dice en el bar: en una persona, hay una sóla cosa que no puedes cambiar; no puedes cambiar su pasión.
Y fue la pasión la que me llevó hasta los lejanos cerros de esta universidad mayor, creo yo.
Ninguno de nosotros le preguntó por su serie Vientos de agua sabes?

Si por House, que es una de las series estadounidenses en las que trabajó.

Lo más impresionante fue oír su declaración acerca de que apenas siete días antes de rodar, él recibe el guion completo de House, y que en verdad mandan más las estrellas actorales de la serie, que los propios directores, aún cuando aceptan sus sugerencias si es que son pertinentes.
Vientos de agua, que transcurre en la Argentina de la crisis bancaria, en la Europa entre guerras, y en la Europa del 2003,  tiene mucho de su cine, de su impronta filmotípica, de su peculiar tono emocional.

Campanella dijo también que los europeos son aun más racistas que los propios norteamericanos con quienes él estudió, pero yo creo que mejor conocer a todo el mundo, antes de juzgar x la opinión de otros.

Yo tuve mucha suerte con unas chicas españolas cuando les mostré lo que escribo, nunca me sentí tan comprendido, en ese entonces de la EICTV, como cuando la hermosa Meritxell me invitó un café (a mí, increíble), y me dijo que jamás pensó el cine como yo lo veía, o como yo lo narraba en mis secuencias de aves de movimientos pesados, dos cuerpos desnudos a la orilla de un enorme precipicio de fango verde, de cielo de lava roja, en fin…
Me dices que me gustaría Ecuador, Clau, que de seguro me gustaría, además me gusta la oferta de cine que tienes tú en Ecuador, me intriga cómo funciona la distribución quiteña y cómo es que ves cosas que yo sólo consigo en copias de respaldo académico.
No entendí mucho lo que me decías de universos límites, aunque creo que de tener compañeros de post grado más jóvenes, y un departamento como el que tú tienes, siempre hay espacio para la aventura de conocerse.

Estás en invierno, qué gusto, aquí hace tanto tanto calor..
Bueno, la seguimos más adelantito, cúidate mucho y abraciño de Ale.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: