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Noche de Queltehues. Acto II. Sólo f@ns.

25 de junio de 2010

16    EXT./INT. calabozo – noche

La primera luz que se vuelve a ver es el cigarrillo de Borracho, se oye el off de un gemido tras otro.

Luego ya se aprecian los ojos de Marcelo asomados a los cuatro barrotes por dentro del calabozo, quien gime y se contorsiona, esposado por la espalda, a oscuras.

Marcelo voltea y ve de bastante cerca el punto de luz allá en lo alto, y luego vuelve a pegar sus ojos a los cuatro barrotes.

Se oyen risas hilarantes a lo lejos, en off, la luz del pasillo de la vuelta se enciende y en la silla en medio del pasillo, Borracho se sienta con la gorra puesta, una bombilla allá al final titila, las demás, acá más cerca de la ventanilla del calabozo, permanecen a oscuras.

Marcelo pega sus ojos a los cuatro barrotes, se oyen pasos en las escaleras, sombras, risas y hasta voces hilarantes e inentendibles de mujer, todo en off.

Fuera de las rejas de la última celda, se halla  Indio, mirándole fijo a Marcelo, quien gime con voz cada vez menos audible.

Marcelo pisa líquido y cae al suelo, los cuatro barrotes se ven difusos, las esposas brillan en sus muñecas, se pone de pie y se asoma de nuevo a los cuatro barrotes. Allí está Indio mirándole fijo, levantando con su mano izquierda el cinturón y la pistola de Marcelo.

Marcelo se azota contra los barrotes y sus mandíbulas se desfiguran.

Gime aún, y sus ojos están muy abiertos, sus muñecas hacen presión sobre las esposas, que no se separan.

Se oye el off del in creccente graznar de un queltehue, proveniente de alguna zona lejana.

De repente, le sale un grito a Marcelo, y luego vuelve a perder la voz, vomitando líquido y cayendo al suelo.

La humedad brilla en la oscuridad, los cuatro barrotes lucen cada vez más altos.

El hilo de agua se confunde con agua que le cae a Marcelo encima de la cabeza, en forma de lluvia, suave al principio y luego cada vez más intensa.

El punto de luz se ve de pronto más cerca y Marcelo, siempre esposado y entre gemidos casi inaudibles, se dirige hacia él.

Marcelo vuelve su cabeza hacia los costados, los cuatro barrotes apenas se divisan allá arriba, el agua sigue cayendo encima de él, en forma de lluvia.

Marcelo camina hacia el punto de luz, cae, gime intenso e inaudible, el punto de luz se ve cada tanto más lejos,  Marcelo resbala, pero no cae del todo, una rodilla está tocando el suelo, su boca está toda abierta, sus ojos lucen entre cerrados, el agua le cae en la cara y en los ojos,  la lluvia mantiene su intensidad, hasta que Marcelo resbala y cae de bruces, el agua en forma de lluvia choca contra el piso a su alrededor y le empapa. En las húmedas paredes se aprecia contrarrelieve el título “NOCHE DE QUELTEHUES”.

17    INT. MICROBUS – NOCHE

Una ventana de MICROBÚS en movimiento, llena de gotas de lluvia, recibe el golpe del rostro de Marcelo, que abre de pronto sus ojos.

Marcelo luce un GORRO y PATILLAS.

Al piso del bus se ve caer un LÁPIZ, y una REVISTA de puzzle queda a medio camino de caer, ya que la recibe un DESCONOCIDO(60), pelo semicano, delgado.

DESCONOCIDO:

¿Tamos bien, joven?

Marcelo recibe la revista, en silencio echa una rápida ojeada por el piso del bus.

Luego Marcelo toma el lápiz y lo guarda en su bolsillo trasero.

Ambos varones van sentados casi al final del microbús, Marcelo del lado izquierdo, y Desconocido del lado derecho.

Más allá adelante dos personas del lado izquierdo y una del lado derecho.

La lluvia golpea por fuera de las ventanas del microbús.

Marcelo saca un pequeño CELULAR de su bolsillo, y marca guía telefónica, y allí marca vip, con su pulgar derecho.

Aparece el nombre FLAVIA en el visor, y Marcelo marca hacer llamada con su pulgar derecho.

El bus continúa avanzando en la lluvia, Marcelo se lleva el  celular a la oreja y espera.

Marcelo oye ring ring y luego una voz en off que le transfiere a un buzón de mensajes.

Marcelo corta y se queda un momento apoyado en el vidrio.

Desde la ventana empañada, Marcelo logra ver un TAXI ANTIGUO doblando allá por delante del microbús.

El microbús se detiene brusco, delante de un semáforo que da un amarillo prendiéndose y apagándose, mientras el taxi antiguo le pasa por delante al microbús, entre maldiciones que no se entienden por parte del chofer. Marcelo se pone de pie y toca el timbre. Cuando se abre la puerta trasera, el microbús aún no se detiene, Marcelo vuelve sus ojos a Desconocido.

MARCELO:

Muchas gracias. Como que

lo conociera yo a usté.

DESCONOCIDO:

Yo, primera vez que lo veo,

joven.

18    EXT. MICROBUS – NOCHE

Marcelo se baja del bus, en medio de la lluvia. El microbús se aleja dejando a Marcelo en una esquina y luego se ve al bus que dobla, desapareciendo por la derecha allá en un punto lejano del camino.

19    EXT. AVDA – NOCHE

Llueve en abundancia, Marcelo corre por una amplia avenida, algunos automóviles pasan salpicando agua. Marcelo va corriendo y evitando que lo mojen los autos, la avenida se ve en diagonal, hasta que Marcelo cruza la avenida, y camina por la vereda de enfrente.

Ahora sólo hay una llovizna muy suave, Marcelo va apegándose hacia los altos muros blancos junto a la vereda, hasta que al cruzarse en diagonal hacia un semáforo en rojo, choca con Borracho y con Indio, en frente de un paradero y una calle solitaria.

Marcelo se quita el gorro, deja ver su cabeza semi rapada y la amplia condición de sus patillas.

Borracho:

¿Me deja un cigarrito,

mijo? Pa más ratito…

Marcelo les queda mirando un momento.

BORRACHO:

Venimos de la capilla como le dicen. Queremos un cigarrito, nada más…

Marcelo saca una cajetilla de su bolsillo, y Borracho ve que hay cuatro cigarros.

Borracho toma uno y luego Marcelo se aleja, en dirección a una capilla que se ve más allá del paradero. Indio y Borracho le quedan mirando alejarse. Algunas gotas caen todavía pero sólo de vez en cuando en medio de las pozas.

20    EXT. CAPILLA – NOCHE

Se oyen en off unos cánticos provenientes del interior de una capilla. Marcelo viene caminando y fumando un cigarrillo, hasta que se parapeta en una esquina, desde la que se aprecian ambos costados de la capilla, una entrada amplia de este lado más cercano, y una salida más estrecha del otro lado, más lejana.

Marcelo vuelve a marcar en su celular, llamar FLAVIA, con su pulgar derecho, el visor del teléfono se empaña.

Lejanos y en off, se oyen cánticos católicos, el ring suena dos veces, y luego se oye la voz de transferencia al buzón de mensajes.

De pronto, se abre la puerta de la capilla y empieza a salir la gente por el primer acceso, poco a poco.

Marcelo mira hacia todos lados, empinándose de vez en cuando, y luego alterna sus ojos hacia la entrada principal de la capilla y el pequeño acceso situado más allá.

Alguien que no se ve bien entre la multitud grita Marcelo¡ desde la entrada principal, pero él bota el cigarro, y sale disparado hacia el otro costado de la capilla.

21    EXT. CAPILLA – NOCHE

Por esa otra salida, está saliendo FLAVIA(25),delgada, amplias caderas, pálida.

continuará…

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