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Silencio por su amor des_aparecido

6 de enero de 2010

Fue en una habitación en la que ya no hubo lenguajes, todo lento y rápido, animal, bestial y calculado.
Fue, como si se creyera que la vida no es eso que te pasa de verdad, como si cuando vives algo así, supieras de antemano que no pudo ocurrirte a tí.

Es algo que nadie te menciona cuando andas en la calle, buscando aventuras, o un sabor, que la gente habla, pero que no habla, porque todo alrededor es un gran i borroso silencio, lleno de cosas aún no dichas, que entredicen todos sin que nadie diga nada, un ruido que no cesa de decir y, una boca que no cesa de callar, en silencio, porque temes que si hablas ellos sepan, y no sepan más encima los tuyos, que estás más que nunca con ellos, aunque ellos ya no sepan dónde estás tú, diciéndoles desde alguna parte de mí, que no cese de creer, que no cese de ignorar, que todo pudo ser mejor, y que ya no será así, que será mejor mañana con tu rayo, cuando las habitaciones negras y húmedas de esta ciudadela, de este todo un pueblo de gente, de este todo un bosque de ríos, desde toda esa montaña perdida de mi mapa…

Quizá estén ahora mis huesos allí, o no sean nada más que polvo de ráfagas, salpicones de una historia que se viene desde adentro, vengativa como son las serpientes que traen contracorriente, vengativas como son las hienas y los perros malolientes en un sueño rem cualquiera, hambrientos incicivos o caninos que idolatran mi pesar, sin saber que no me duele tanto, como me doliera si no estuvieras tú, si acaso estuvieras tú, aunque luego ya no sepa de mis ojos, de mi pelo, de mis pechos, ni de mi corazón, aunque después no sepa nada más de mi ni de toda esas paredes dentro mío, de mi toda esa sangre manchando i borboteando, de  mi humedad más humedad,  de esos cuartos oscuros donde no entran ni tus ojos, y donde no tienen que entrar nunca nunca sus ojos.
Las paredes rasgadas por tu canto ausente, por el coro de silencio que ellas i ellos rezan por mí, por mi voz perdida,  se sacuden como mis fosas nasales humectadas en ardor, en sopor, en pavor, humectadas de todo mi sentir que los nombres, que tu nombre, jamás se dirán con ese pesar dentro de mí, como un final nunca llegado, y un miedo terrible a no sentir más que eso y  nada más que eso hasta el final , en mí y dentro de mí, como si mi cuerpo nunca más fuera a ser mío, y como si de veras fuera mejor así, para que al fin termine todo este eso que me ciega, y que me acosa con sus lenguas, y mis narices empapadas a heces, acercadas a pelos de algo horrible, algo que rasga mis paredes, que rasga toda una ciudad vuelta la espalda a esos momentos, oscuros, aislados, bendecidos y callados por su bendita e insolente y pre_cristiana cruz.
Las paredes, las paredes rasgadas no decían nada, la ventana estaba cerrada, la oscuridad estaba húmeda, viscosa, tenebrosa y tensa, cómo es inefable describir, aunque parezca que yo no conocería esa palabra.

Caí dentro de mí, como caen las estrellas a mi boca, como caen tus palabras dichas en silencio para mí, como caen las notas musicales que tú me diste, y que yo supe guardar con celo, y con olvido de todo mi lenguaje, y de toda mi sensatez, supe que no era yo quien me hablaba, desde esas horrorosas paredes salvajes, dentro de sus tan compuestas habitaciones, tan húmedas y oscuras como sus sombras de miedo, de crimen, de sedicia, de perversa codicia, y que casi ya no importan, porque ahora son un cerco  evidente y son un circo macabro, que crece y supresivo, torturando a la tortura, incomprendiendo a ese lenguaje, esa forma de no decir lo callado por eso, por mi querer que estuvieras allí, por mi querer que fueras tú, que cuando no eran humanos dentro de esas paredes fueras tú y sólo tú, desgarradas por el miedo a la ira libre de la vida, desgarradas por el miedo a la indómita euforia que a sus almas eludía, pero por qué, por qué, por qué…por qué no se contagiaban de eso tan nuevo que es vivir, de ese halo universal que nos venía en los cantos, en los brindis, en los vientos de la tarde, en las olas de la noche, en los saltos en silencio, en medio de las calles calladas un minuto, en las carreras por doquier en pos del tiempo y del futuro, en sus refriegas contra toda boca estrellada contra tus ojos, cuando me decías en silencio esas tus cosas, no supimos estar juntos, no supimos defendernos, popularnos, no supimos escucharnos, religirnos, masunirnos un poco más, qué nos faltó, casi nada, un poco más i así, me cantarías amor_comunidad, y a mí, me cantarías la escalera y el descanso y sonreír, me cantarías que cayó un rayo de luz en la sonrisa de sus gestos, urgentes i de revolución, me cantarías que cayó una estrella, que cayó un cabello, que cayó un disparo de plata en la brisa,  y que cayó una sonrisa,y u-n.a can-ci-oh -oh-oh-oh-ón… que no caería él por volver, que no caería ella por vivir, que no caerían ell@s sin su bella bebé, en esa santa calle que después supimos, oh, mis entrañas, no supimos hacer nada antes, decirnos nada antes, no dijimos nada, nada, nada, ni en contra de esas sombras que hablan o blanden su maldad, nada, nada, no son tuyas, las queremos lejos de lo que sí queremos de tí, aunque ya nunca después las viéramos más, aunque ya nunca después se cayeran con nosotros o nosotras, en el fervor diseminante en una marcha, en una peña, en una ruta, una ventana, para una boca tuya y unas manos mías, entre penumbras y destellos de omnibús como decías, cayéndose del omnibús en marcha, cayéndose la ventana junto a tí y a mí, como te caes tú ahora sin dejarme nunca, nunca, nunca me abandonas, ni cuando todo nos abandona, ni cuando todos nos abandonamos, ni cuando todas esas nuestras entrañas nos abandonan, aj, ni cuando toda la rabia, la pena, el odio, ni cuando toda la ira, la desidia, el desdén, ni cuando todo el odiar el amor, el amar el amor, ni el amor al amar  las tinieblas, las sombras del instinto, que no son esos impulsos repulsivos, ni esos inhumanos dentro de ellas, ni esas malhedientes sombras de inhabitables paredes sin amor, sin amar, sin volver, sin sentir, sin decir ni vivir ni soñar ni crecer, ni ser ni un principio ni un fin, nada de nada, ni una mísera nota desafinada, ni tan siquiera i ni tan sólo de ese andar, en el camino de una duda, disfrazada de mí, disfrazada de tí, disfrazada de todos, por no decir nada más, nada más que lo que quieran escuchar, para no olvidar que estás ahí, que estoy ahí, que estás aquí, y que podrías morir, i de tanto silencio que guardo y que guardaste tú también, esperando junto a mis paredes de silencio rasgado por una voz que no estaba ahí, una voz que no era la tuya, una voz que se salía de alguien que no eras tú, y que contracorriente cualquiera que viniera, nunca tocarían sin silencio, sin rencor, sin dolor, sin placer que no fuera, ese mismo que sentiste tú después, cuando caías conmigo, y me decías que sí, que no, que ya está bien, tu nariz contra la mía, i me abrías otra vez y que tranquil_j, me decías que un adiós a todo era lo sumo de mis besos siempre tuyos  i teñidos de sangre lunar, que en silencio me fugara contigo y que no hablara así ya más, como una danza lenta y deliciosa, rumbo al cielo inagotable del recelo, del encierro, de tu isla, de tus besos ausentes, de tus bocas tan lindas y ausentes, crecías conmigo, crecías dentro de mí, crecías como crecen las mareas de fuego, entre ígneas bocas y caminos  de aguas estrelladas contra nuestras bocas como flores, de puentes colgando de tus dientes, azotados a patada y culatazo en ese entonces, tus encías saliéndose de su sitio, de puro fiero que estabas, de tan innoble que lucías sobre mis ojos cerrados, en silencio, oh,j, ese silencio que se rompe, y que es silencio siempre cuando ellas te oyen, cuando los otros no te cantan, cuando no logran verte en el silencio, tan sólo tocarte, unas pocas notas, una que otra nota, unos acordes, uno que otro golpe contra, contra tus labios, contra, contra los puentes tendidos hacia esos oídos punzados, hundiendo esa canción entera conmigo, las cuerdas estirándose una a una, tensándose cada vez más, hundiendo esa voz tuya para siempre conmigo, en esos abismos sin tu afán, ni tu cantar, ni tu desdén por el horror de que no estés entre esas desgarradas paredes, adentro, afuera, adentro, un coro que en silencio oye un desgarro sin tu voz, sin tu ser, contigo al infinito desde alguna parte aparte y lejos de mí sin tí, queriendo morirme y queriendo salvarme, queriendo sentirme, y queriendo ser más día, más tarde, más noche, más alma y más fuego, ser más huesos entre tus brazos, y más besos entre tus besos, sabiéndote aún tan tan tan lejos, sabiéndote aún tan así de cerca, sabiéndote que te vendrías por mí, sabiéndote que me vendría por tí, sabiéndonos que todo ese silencio y todo ese grito roto, hecho pedazos, es por ese su amor, nunca nunca nunca,

nunca desaparecido…

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